Enfermería del Grupo Ciudad Jardín

El hecho es que una residencia de mayores puede significar una mejora en la calidad de vida de nuestros padres y en la nuestra; sin embargo, para ellos tampoco es un cambio fácil de asumir, por lo cual debemos convencerlos de los beneficios que esto acarrea. En Ciudad Jardín, centros de mayores en Cáceres, hablamos del tema.

Mudarse a una residencia de mayores

La culpa es uno de los sentimientos que nos invade cuando pensamos en trasladar a nuestros padres a una residencia de mayores; y es que definitivamente no es una decisión sencilla, pero debemos tener conciencia del desgaste progresivo de su salud física y mental que puede llevar a desenlaces peores.

Mantén una comunicación efectiva y oportuna con tus padres

Abordar una conversación con tus padres sobre llevarlos a una residencia de mayores o residencia de ancianos es, por lo general, muy complicado pues muchos piensan que pueden cuidarse solos el resto de su vida, pero es peor cuando se deja para último momento.

Comedor del Grupo Ciudad Jardín

Por eso debemos tener “esa” conversación lo antes posible, sin importar qué edad tengan nuestros padres en este instante. No debe convertirse en tabú ni darse por sentado ni mucho menos convertirlo en algo negativo.

La idea es mantener las vías de comunicación abiertas desde el principio, de modo que no se llegue al punto de crisis en que caen muchas familias que nunca han tocado el tema.

Trabaja en equipo para tomar decisiones

Aunque haya familias donde toda la responsabilidad cae sobre un hijo, nieto u otro pariente, por lo general no es así. La decisión de llevar a nuestros ancianos a una residencia de mayores debe ser asunto de todos.

La ocasión es propicia para reunir a hermanos, hijos y tíos para afrontar el problema, en especial si nuestro ser querido se encuentra enfermo. Está permitido reunirse y discutir el tema sin que la persona mayor esté presente.

Habitación del Grupo Ciudad Jardín

A la hora de comunicar estas ideas a nuestros padres es vital que toda la familia esté en la misma sintonía, a fin de transmitirles el mismo mensaje. Hay que evitar a toda costa que alguno de los hijos quede descontento y sabotee todo el trabajo que se ha hecho. Por eso estar de acuerdo y hacer concesiones es importante en este proceso.

Retrocede para tomar impulso

Si ya has hecho varios intentos pero tus padres siguen negándose a la idea de dejar su casa, lo mejor es retroceder por el momento pero sin rendirte, pues solo tú sabes qué es lo mejor para ellos. Ahora deberás buscar otros momentos y palabras más idóneas.

El tiempo y las circunstancias pueden jugar a tu favor. Por ejemplo, si tus padres viven solos, irán notando que sus capacidades disminuirán, o se asustarán más a menudo por el tema de los ladrones u olvidarán pagar la factura de la electricidad.

En fin, caerán en cuenta de que ya no están seguros en su hogar y que la mejor opción es contar con alguien que les proporcione ciertas atenciones. Ese podría ser un buen momento para conversar sobre mudarse a una residencia para mayores.

Planifica una visita

Convencer a un padre de dejar su casa es complicado, pero puede ser algo urgente cuando se trata de alguien que requiere cuidados especiales. Aunque no existen recetas mágicas para lograrlo, puedes pedirle que te acompañen a visitar una residencia.

Por supuesto, debes elegir un espacio de calidad, con excelentes servicios, cómodo y con diversas modalidades. Al contrario de lo que se piensa, muchas residencias de mayores contribuyen positivamente en la calidad de vida de nuestros ancianos. ¡Os esperamos!

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