depresión en ancianos

La depresión es una enfermedad que afecta al 5.2% de la población española, se traduce en más de 2 millones de personas con depresión, siendo el cuarto país con más índice de personas depresivas en el mundo según la Organización Mundial de la Salud.

Concretamente en las personas mayores es un problema bastante generalizado, aunque no es una consecuencia del envejecimiento y frecuentemente ni se llega a reconocer ni llegan a recibir ningún tipo de tratamiento.

Por lo tanto, la depresión podríamos definirla como el diagnóstico psiquiátrico y psicológico que describe un trastorno del estado de ánimo, transitorio o permanente, caracterizado por sentimientos de abatimiento, infelicidad y culpabilidad, además de provocar una incapacidad total o parcial para disfrutar de las cosas y de los acontecimientos de la vida cotidiana. Además, los trastornos depresivos pueden estar, en mayor o menor grado, acompañados de ansiedad.

¿Cómo sé si se están sufriendo depresión en ancianos?

Todo puede comenzar cuando nuestros mayores no se adaptan al envejecimiento y además comienzan a tener síntomas de alteraciones psicológicas, que nos podrían ayudar a empezar a sospechar sobre un cuadro depresivo o de ansiedad, y que deberá ser diagnosticado por un médico:

  • Pérdida de interés en actividades que antes le gustaban.
  • Sentimiento de estar insatisfecho/a con la vida que tiene.
  • Pérdida de energía.
  • Preocupación sobre problemas de salud.
  • Dificultad para concentrarse y tomar decisiones.
  • Cambios en el patrón de alimentación.
  • Alteraciones en el sueño y en los periodos de descanso.

No siempre son capaces de verbalizar todos estos pensamientos o sentimientos, por eso es importante estar atentos para poder coger la enfermedad a tiempo.

¿Qué hacer frente a estos síntomas?

Primero acudir al médico, porque dependerá del tipo de patología para saber si necesita ayuda psicológica o farmacológico. Por nuestra parte revisar el consumo de alcohol, porque es una fuente fuerte depresiva y además existen tasas muy altas de alcoholización a partir de los 60 años.

El insomnio puede ser otro causante de la depresión, por lo tanto, hay que ayudarle y fomentarle que descanse. Una forma de ayudarle a qué descanse y a salir de la depresión es practicar ejercicio físico. Está comprobado que el deporte mejora el ánimo y consigue que vivamos de una forma más positiva y optimista. El motivo es que, con el ejercicio, se activa el torrente sanguíneo que es el que transporta el oxígeno y, por tanto, nuestras células se regeneran y se oxigenan.

De todas formas, para poder ofrecer un tratamiento seguro y adecuado al paciente, resulta esencial que consultes previamente con su médico. Solo un profesional de la salud podrá orientarnos para poder mejorar su calidad de vida y evitar que la depresión se convierta en crónica.

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